Entrevista

Museum of Broken Relationships. Entrevista a Ivana Družetić, jefa de colección

por Loreto Casanueva
Magister en Literatura
Universidad de Chile

A fines de Julio del año pasado, asistí a una curiosa exhibición instalada en Londres, en el marco del Festival of Love. Era la muestra itinerante del Museum of Broken Relationships, que se anunciaba en la programación como uno de los hitos más atractivos. Solo un par de semanas antes Ivana Družetić, la jefa de colección, había accedido amablemente a concedernos una entrevista para CECLI. En esa ocasión, olvidé preguntarle por cuáles ciudades pasaría el tour del museo durante los próximos meses, así que fue una sorpresa magnífica encontrarme con la exhibición, una hermosa casualidad. Me emocioné al ver los carteles y corrimos con mi novio y mi amiga Mariví a buscar en qué lugar del Southbank Centre estaba ubicada. Cuando la encontramos, después de ires y venires, nos dimos cuenta que ya estaba cerrada, hasta el otro día. Para entonces ya no alcanzaríamos a visitarla, porque partíamos a otra ciudad muy temprano. Así que Mariví, en un inglés perfecto que nosotros no dominábamos, y con una soltura que yo no tenía, debido a mi ansiedad por entrar a la muestra, consiguió que nos abrieran extraordinariamente la muestra a nosotros tres, solos, por 30 minutos. En media hora fuimos espectadores a veces morbosos, a veces conmovidos, a veces al borde del llanto, de más de veinte rupturas amorosas de todo el mundo, relatadas por peluches, calzoncillos, máscaras y manos de maniquí.

Festival of Love, Londres. Fotografía de Gonzalo Gárate.

Festival of Love, Londres, julio 2014. Fotografía de Gonzalo Gárate.

A continuación, Ivana Družetić nos cuenta cómo el Museo de las Relaciones Rotas se ha convertido en un espacio justo y necesario para la memoria amorosa de comunidades de diversas latitudes, credos e ideologías, a través de su muestra permanente en Zagreb, Croacia, y de sus exhibiciones itinerantes alrededor de todo el mundo.

¿Cómo surge el Museum of Broken Relationships?

El Museum of Broken Relationships empezó como un proyecto de arte coautorial de una ex pareja: Olinka Vistica. productora en el campo de proyectos culturales, con una considerable experiencia internacional, y Dražen Grubišić, un versátil artista. El museo nació desde la experiencia personal de tratar de salvar, transformar y, en última instancia, superar la ruptura de su relación. Fue una de esas simples ideas que vienen a la mente de uno en una conversación sencilla. ¿Qué hacer con todas esas prendas de amor, materiales e inmateriales, que reúnes durante tu relación? ¿No sería genial que hubiera un museo que pudiera ayudarte a conservarlas por algún tiempo? Una vez que la idea estuvo completamente formada y apoyada por entusiastas amigos, comenzó lentamente su realización.

La primera exhibición del museo fue en Zagreb, el año 2006. Un contenedor de exportación fue usado como vitrina para exhibir una pequeña colección de objetos donados por amigos y conocidos. Muy confiados en el interés que el proyecto de arte generaría, Olinka y Dražen pronto se encontraron organizando exhibiciones tanto en Croacia como en el extranjero. Después de cuatro increíbles años, en 2010, lo que comenzó como una exhibición itinerante se convirtió en un museo con sede permanente en Zagreb.

¿Este proyecto está inspirado en la colección privada de objetos relativos a relaciones amorosas frustradas de sus creadores?

La sinceridad ha sido una gran parte de nuestro trabajo desde el comienzo. Si eres sincero y verdaderamente crees en lo que haces, la gente lo reconocerá y lo seguirá. Así que, por supuesto, Olinka y Dražen donaron el primer objeto. Es un conejo de cuerda, un pequeño juguete que ellos consideraban su mascota. Ellos viajaron mucho mientras estuvieron juntos, así que cuando estaban separados, el que salía de viaje tomaba fotos del conejo en lugares especiales. Ahora es parte de la muestra permanente de Zagreb y es exhibido junto a una foto mostrando al conejo en un desierto cerca de Teherán. Ese fue su último viaje, del conejo y de Dražen.

El museo se desarrolla desde dos posiciones. Físicamente, se ubica en Zagreb, donde se exhiben los objetos de amores truncos; pero esta sede está alimentada por la itinerancia, pues el museo ha recolectado, a través de ocho años, objetos de ex amantes de diversos lugares del mundo, tales como Taipei, Amsterdam, Ciudad de México, Buenos Aires, Cape Town y San Francisco. A pesar de las diferencias culturales existentes entre los países y, más aún, entre los continentes de los cuales provienen los objetos, ¿qué tipo de recuerdo pareciera ser el común denominador de la cultura material del amor? ¿y cuál(es) les ha(n) resultado ser el(los) más inesperado(s)?

Además de la exhibición permanente en Zagreb, el Museum of Broken Relationships funciona continuamente como un museo itinerante. Desde sus comienzos en 2006, la exhibición ha viajado a 19 países, visitando 30 ciudades a lo largo del mundo. Todas las otras paradas de nuestro tour mundial son solo temporales, y éstas exponen objetos procedentes de nuestra colección existente como aquellos recolectados localmente. Esto asegura que dos exhibiciones nunca sean iguales, y es la razón por la que nuestro museo en Zagreb expone objetos provenientes de pueblos y ciudades tan diversos como Kilkenny en Irlanda, Manila en Filipinas, Amsterdam, París, Singapur, entre otros.

Cortesía de Museum of Broken Relationships, Zagreb. Fotografía de Ana Opalic.

Cortesía de Museum of Broken Relationships, Zagreb. Fotografía de Ana Opalic.

Uno podría pensar, como lo temieron los fundadores del museo en los comienzos del proyecto, que la colección consistiría mayormente en cartas de amor y peluches. Aunque nuestra colección está llena de ese tipo de objetos, nuestros donadores nunca dejan de sorprendernos con la diversidad de objetos e historias con los que enriquecen la colección. Algunos objetos, como es de esperar, llegan en gran cantidad, y en su mayoría están ligados a matrimonios, por ejemplo, álbumes, vestidos, anillos, etcétera. Pero en su totalidad, la colección ostenta orgullosamente objetos tan curiosos como una bicicleta, una cédula de identidad, una prótesis de pierna, un espejo retrovisor, un cálculo renal, un hacha, una pistola eléctrica, una muela del juicio y muchos otros. Definitivamente, estos son objetos curiosos e inesperados, aunque a veces también el objeto más corriente puede revelar la más inesperada historia.

“An Ex Axe”, 1995, Zagreb. Cortesía de Museum of Broken Relationships. Fotografía de Ana Opalic.

Como ustedes mencionaron, las diferencias culturales se ven muy reflejadas en los tipos de objetos que son recibidos en cierto país o región, y me atrevería a decir que el amor, al menos en su aspecto material, está extremadamente influenciado por su contexto cultural. Nosotros no nos sorprendemos cuando en la sociedad tecnológicamente avanzada de Singapur la gente habla de sus rupturas amorosas a través de una multiplicidad de aparatos digitales como reproductores de MP3 o cámaras digitales. Un oso de peluche de la misma ciudad nos cuenta la historia del amor adolescente entre una niña china y un niño malayo, igualmente desaprobado tanto por la familia como por la sociedad. Numerosos objetos de Manila, Filipinas, tan banales como un periódico, un afiche de una película o un reloj de arena atestiguan cómo el fuerte movimiento migratorio instigado por la economía puede romper una relación. En San Francisco, un pequeño ciervo hecho de bambú cuenta la conmovedora historia sobre la trágica pérdida de un ser amado que sufrió de trastorno de estrés post traumático tras regresar de la guerra de Irak, sin mencionar numerosas historias de Zagreb o Sarajevo a menudo marcadas por la dolorosa y trágica disolución del país durante la guerra en ex-Yugoslavia. Es, por supuesto, evidente que una persona de Manila no capturará ni entenderá todas las referencias históricas de los relatos de las regiones asoladas por la guerra en Sarajevo. Como sea, la universalidad del amor, el dolor y la pérdida, en última instancia, nos ayuda a superar nuestras limitaciones culturales y la parcialidad del conocimiento, a veces incluso nuestros prejuicios.

“A Cell Phone”, objeto de una relación de 1 año, Zagreb. Cortesía de Museum of Broken Relationships. Fotografía de Ana Opalic.

“An Under-Knee Prothetic Limb”, 1992, Zagreb. Cortesía de Museum of Broken Relationships. Fotografía de Ana Opalic.

El museo, al ser un espacio enfocado en la experiencia íntima y personal, se sitúa en el complejo umbral entre lo público y lo privado, ¿cómo funciona el proceso de recolección?, ¿cuál es el grupo demográfico que más dona sus objetos?

Actualmente nuestra colección contiene alrededor de 1.300 donaciones y todavía sigue creciendo. La mayoría de estos objetos fueron recolectados durante los tours, ya que cada nueva exhibición depende de donaciones locales para su éxito. Se hace una convocatoria para donaciones algunos meses antes de la apertura de la exhibición y la comunidad local es invitada a donar sus objetos para una muestra temporal. Una vez que la exhibición finaliza, todas las donaciones son llevadas a Zagreb. Hay donaciones que llegan a nuestra dirección en Zagreb, independientemente de nuestras exhibiciones itinerantes. En estos casos, los donadores deben seguir el procedimiento de donación explicado en nuestro sitio web, el cual les requiere llenar un formulario en línea y enviarlo firmado con su donación al museo.

Aunque muy rara vez rechazamos una donación, ahora estamos en una etapa en que debido al cada vez más creciente tamaño de nuestra colección, ya no convocamos más a donar. Además, no podemos garantizar cuándo y dónde una donación particular será exhibida. Todas las donaciones recibidas son catalogadas y almacenadas apropiadamente hasta que encuentran su lugar en nuestras exposiciones permanentes o temporales.

El origen geográfico de nuestros objetos está fuertemente conectado con nuestras exhibiciones itinerantes -una parte significativa de nuestra colección viene de Estados Unidos, ya que hemos tenido cinco exhibiciones como invitados allí. También tenemos una gran respuesta pública durante nuestra convocatoria de donaciones en México -el primer día recibimos 200 propuestas en línea, lo cual es mucho más de lo que recibimos en un mes. En el cierre de la convocatoria, habían 1.500 personas que querían donar, así que nos vimos obligados a hacer una selección de solo 120 objetos para la exhibición. Tenemos por lo menos 30 objetos de cada país que hemos visitado y esos mismos países son de los cuales más donaciones recibimos diariamente en nuestra sede, en la medida en que la gente se familiariza con el proyecto a través de medios locales.

Respecto al perfil etario de nuestros donantes, abarca desde adolescentes a ancianos. Aunque no tenemos estadísticas exactas y es solo nuestra estimación, podemos decir que la mayoría de los ítemes recibidos son de mujeres entre 20 y 40 años. Pero incluso eso depende del país, por alguna razón. Por ejemplo, en Taipei la mayoría de nuestros donantes eran muy jóvenes, mientras que en Bélgica la mayoría tenían sobre 30 años. Está probablemente ligado con el perfil de nuestro socio local encargado de la campaña de promoción en un país particular.

Las profundas reflexiones en torno al amor y al fracaso amoroso de Roland Barthes parecieran ser parte de la fuente de inspiración de este museo, ¿es así? ¿por qué?

Bueno, la idea de inventar este museo vino primariamente desde la experiencia vital en sí misma, al notar y sentir el modo en que le proveemos un significado íntimo y personal a los objetos; los textos de Barthes han sido más que una inspiración para articular y expresar una de las ideas subyacentes del museo. Por supuesto, incluso la forma en que vivimos y percibimos nuestras vidas está bajo una cierta influencia de lo que leemos, no existe separación entre la una y la otra. Una cita de Fragmentos de un discurso amoroso de Barthes que frecuentemente empleamos en nuestra presentación del museo (“Toda pasión tiene, en última instancia, su espectador… [no hay] ofrenda amorosa sin una performance final”), puede referir al mismo tiempo directamente al obvio contexto “exhibicional” desplegado, para los visitantes, pero también puede implicar ese estado en que necesitamos repetir el episodio nosotros mismos con el fin de hacer un cierre y continuar. Finalmente, Barthes habla de un discurso de un hombre solitario que conversa amorosamente con su silencioso interlocutor. Si tú quieres, puedes percibir las historias como guiones de obras de amor cuya escritura ha sido provocada por los objetos.

“Mannequin hands”, objeto de una relación de 5 años, Berlin. Festival of Love, Londres, julio 2014. Fotografía de Gonzalo Gárate.

Parece ser que los objetos asociados con el amor (un recuerdo, un obsequio), tras la ruptura, trascienden su materialidad para convertirse en espectros de un pasado que se quiere eludir o superar. Después de años de experiencia en la recolección de objetos de esta naturaleza, ¿por qué creen que éstos, en general, no se botan y se guardan y, más aún, porque la gente se atreve a exhibirlos en vitrinas ajenas?

Todos tenemos razones diferentes para apegarnos a ciertas cosas en nuestras vidas. Nuestra exhibición testimonia un amor perdido y no importa si el dueño dijo “¡Al carajo!” o lloró la relación, ellos sienten que la historia merece ser contada. Nos caracterizamos por la necesidad de dejar una marca que diga ‘Yo estuve aquí’, por el miedo de ser olvidados o de olvidar. El amor es una parte muy importante de nuestras vidas. Infunde todo lo que hacemos, todo lo que somos, independientemente si es amor por otra persona, amor a nuestra profesión, cultura, país, etc., todos estos ‘episodios’ de amor en nuestras vidas no son menos importantes por el hecho de haber terminado. Ellos nos hacen ser lo que somos al final. Creo que a la gente le gusta la idea de que su historia no solo viva en la memoria, sino que sea contada. Les gusta la idea de convertirse en una experiencia compartida con otros.

“A Box made of Matches”, recuerdo de un matrimonio de 25 años, Maribor. Cortesía de Museum of Broken Relationships. Fotografía de Ana Opalic.

La época victoriana ofrece, probablemente, uno de los más elocuentes ejemplos de cómo los objetos pueden ser portadores de sentimientos, a través de un delicado código amoroso de colores y materiales. ¿Creen que hay alguna cultura actual que tenga convenciones tan arraigadas como las de esa época, según lo que han podido conocer y deducir a lo largo del proyecto?

La respuesta a esta pregunta puede estar parcialmente conectada con los ya mencionados ejemplos de diferencias en objetos que permean cierta área cultural. Hay muchos códigos culturales diferentes para materializar las emociones así como muchas maneras de hablar sobre ellas en términos de estilo escritural; y esto podría no ser algo excepcional para el momento histórico presente, solamente vivimos en tiempos en los que la tecnología y el intenso flujo de información nos dan la oportunidad de darnos cuenta y compararlos. Aunque influyente, la era victoriana, después de todo, se caracterizó por la formación de patrones visuales y de pensamiento en una sola parte del mundo o de tipo de gente.

Por otro lado, si aun así tratamos de identificar un cierto código único a nivel universal, una especie de código “occidental” o “postmoderno” como una contraparte actual de la era victoriana, creo que no habría ninguno. O, para ser más específica, podríamos ver que este código es un imperativo para ser especial y distinguirse. Los códigos del amor o están visiblemente determinados por la cultura local o son altamente individualistas.

¿Se animarían a visitar Chile en un futuro próximo?

¡Nos sentiríamos tremendamente honrados de recibir una invitación para llevar nuestras exhibiciones a Chile! Aunque nuestra programación de tours está completamente copada hasta Junio, estaríamos encantados de agregar su país a nuestro primer periodo disponible. ¡Estamos seguros de que la gente chilena debe tener interesantes objetos que mostrar y más aun historias interesantes que contar, así que siéntanse libres de invitarnos!

“Beauty”, texto manuscrito de una relación de 362 días, Reykjavik. Festival of Love, Londres, julio 2014. Fotografía de Gonzalo Gárate.

¡Los invitamos a visitar la página web del Museum of Broken Relationships y a mantenerse al tanto de la programación de actividades en su sede croata y de sus muestras itinerantes!

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